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• HISTORIA
Varios despoblados medievales se
localizan dentro de su término (Villanueva,
Santibáñez, Aldeanueva) y se sabe que
por él pasaba la calzada que unía Cauca
(Coca) con Nivaria (Matapozuelos- Portillo), por lo
que se cree que aquí estuvo la mansión
romana de Ipsca o Contributa Ipcense. Íscar
fue repoblada a finales del siglo XI por Álvar
Fáñez Minaya, en tiempos del reinado
de Alfonso VI de Castilla. La villa fue señorío
de la Casa de Haro, pasando luego a los Zúñiga
y posteriormente a los Condes de Miranda del Castañar.
La antigua fortaleza de Íscar: Pertenecía
a la Casa de Haro, luego pasó a propiedad de
los Zúñiga. El elemento mejor conservado
es la torre del homenaje. La
iglesia de San Miguel es de estilo románico.
fue construida en el tercer cuarto del s.XI.
La iglesia de Santa María de los Mártires,
Románico-Mudéjar del siglo XIII. En
el interior posee un retablo Flamenco del siglo XVI.
Se puede apreciar también las esculturas de
Santiago Matamoros realizado en 1737 o la Piedad de
Alabastro del s.XVI.
La situación de Íscar en el corazón
de la Tierra de Pinares ha determinado la tradicional
dedicación de sus habitantes al trabajo artesano
de la madera de pino: carreteros, trilleros y, sobre
todo, carpinteros de puertas y ventanas..
• VIDA
SOCIAL
El programa de Íscar reserva varias citas festivas
a lo largo del año. Son muy importantes las
celebracoines de Las Águedas, el Carnaval,
Las Nieblas, la Virgen de los Mártires o San
José. Acoge anualmente concentraciones y ferias
especiales como Íscarocio o la Feria Medieval
y rinde homenaje en sus fiestas a San Miguel (patrón
de la localidad) y sus festejos grandes, a principios
de agosto.
La vida cultural destaca con asociaciones de comerciantes,
dulzaineros, peñas taurinas y diversas agrupaciones
musicales.
• LA
MÚSICA
Margarita Rico es vecina de Íscar y durante
muchos años formó parte del grupo de
danzas Virgen de los Mártires. Recuerda que
el origen de esta jota es muy antiguo, "yo ya
se lo vi bailar a mi abuelo y mi tía",
y que en un primer momento era una danza bailada exclusivamente
por los hombres. "La bailaban en corro",
recuerda Margarita, "sobre todo en motivos de
celebración como la boda de un vecino del pueblo.
Entonces, se iba a casa de la novia y se le regalaban
rosquillas y se le hacía un baile", explica.
También era una danza habitual del día
13 de mayo. La jota de Iscar se componía originariamente
de siete pasos y no de cinco, como es habitual ahora.
"Al final se han ido eliminando dos de esos pasos
y se ha dejado en cinco, como el resto de jotas, porque
es mucho más sencillo de bailar". Acompañado
por voz, tradicionalmente se interpretaba con bandurria,
cucharas de palo y botella, "luego se ha introducido
la dulzaina, aunque no fue el instrumento original",
comenta Margarita, para quien lo más bonito
de esta jota es la despedida y el cuarto paso, que
ella incorporó a la danza. Este cuarto paso
lo define como "respingón, porque es la
verdad. Es un paso respingón especialmente
bonito cuando es bailado por hombres".
Martín Alonso Zarzuela es también vecino
de Íscar y el encargado de poner voz a las
principales danzas de la localidad que han sido recogidas
por la Fundación Joaquín Díaz.
Martín señala que la Jota de Íscar
debe buena parte de su popularidad a la bailarina
Mariemma "que es quien la llevó por muchos
escenarios", al tiempo que destaca la dificultad
de esta jota, "es complicadísima de cantar
y de bailar. Recuerdo que hubo un concurso de jotas
en la plaza de toros y la banda me pidió que
cantara la Jota de Íscar. Yo no dije que no,
pero es que es muy complicado", asegura.
A la singularidad de la danza hay que unir el de la
vestimenta de los bailarines, según comenta
Margarita Rico. "El traje tradicional es rojo,
con tres franjas negras. De terciopelo, con enaguas,
pololos y una cinta roja en la puntilla. La elección
del color rojo para la puntilla no es muy común",
explica.
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