DETRÁS DEL ATRIL
• El
viaje a Alcudia
15 de mayo de 2004
¿Alguien sabe a qué distancia exacta
se encontraba el pueblo del hotel? Es la pregunta
del siglo y seguramente no tenga respuesta. Al menos
en kilómetros, porque ninguno de nosotros la
calculó... Aunque en minutos debían
ser cerca de quince en autobús... y lógicamente
la tira andando. Nuestro gozo en un pozo. Al menos
el
de buena parte de componentes y acompañantes
que
ya habían planeado una noche de juerga en Alcudia
y que se tuvo que conformar con el 'quinito' en el
hotel. Aunque tampoco estuvo del todo mal la cosa...
Para amenizar el viaje, a Ana se le ocurrió
(sin mucho éxito, la verdad) jugar a la pinza.
¿Cómo se juega a la pinza? Pues coges
una pinza de la ropa y se la pones a una persona sin
que se de cuenta. Si éste descubre que tiene
la pinza, se la tiene que quitar y ponérsela
a otro
y así en un sucesivo etcétera hasta
que, al llegar la hora acordada, la persona que tiene
la pinza supere una prueba que le imponga el resto
de participantes. ¿Qué pasó al
final? ¿Quién se quedó con la
pinza? Pues desconocemos la respuesta. ¿A alguien
le importó que pasó al final con la
pinza?
El hotel, pues, estaba alejado de la "civilización",
pero era, francamente, una pasada. Con su jardincito,
sus mesas para cenar fuera, sus habitaciones grandes
y espaciosas... y una piscina que tentó a más
de uno,
pese a no llevar bañador. Al final no hubo
baño, snif.
Vino a visitarnos Laura, una histórica de
la Orquesta
que dejó la formación hace unos años.
Ahora vive en Sagunto y se acercó a ver como
seguíamos todos. Le invitamos a subir de nuevo,
laúd en ristre, pero no
estaba muy por la labor.
La actuación bien. Y eso que teníamos
lesionados. Nohelia, de percusión, tenía
el dedo malito y Pablo, nuestro enfermero, se encargó
de hacerle las curas
antes de que empezara a darle al bombo.
Si el sábado fue el día de la actuación,
el domingo lo dedicamos a visitar la Ciudad de las
Artes y las
Ciencias de Valencia. La mayor parte de la Orquesta
se decantó por el oceanográfico (no
daba tiempo a ver todo), aunque alguno prefirió
el Museo de las Ciencias, pues había visitado
a los delfines y peces no hacía mucho tiempo.
Lo primero de todo, el delfinario, para ver el espectáculo
en la sesión de las 11.30 horas. Y una vez
terminado, de nuevo en pequeños grupos para
visitar el resto de los pabellones.
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